• Nicholas Salguero

Métodos de ahorro, edición niños

Updated: Jul 21, 2020

En este artículo hablaremos de los principales métodos que he visto para que nuestros hijos ahorren su paga semanal, dinero regalado en cumpleaños y ocasiones especiales, etc…


Lo que inicialmente puede parecer extremadamente sencillo, la hucha de toda la vida, lo abordaremos desde otro punto de vista, el que pone en el foco cómo queremos que sea la relación de estos pequeños futuros adultos con el dinero, su dinero. Aprovecharemos este concepto para darle una capa de aprendizaje a nuestros niños que sirva de primera base de gestión de finanzas personales con el propósito de que como adultos tengan una educación financiera mayor que la que hemos tenido nosotros y las herramientas para maximizar su salud financiera.



Si no has leído mi artículo anterior sobre primeros pasos financieros (aquí), sería un buen momento para hacerlo como introducción a lo que sigue.


En mi experiencia he visto tres métodos principales de cómo padres enseñan a sus hijos a ahorrar y yo voy a incorporar un cuarto que os presentaré:



1. Método tradicional de la hucha:


Tenemos una hucha física en casa (¡típicamente en forma de cerdito!) y cada céntimo que reciben nuestros hijos lo depositan aquí. Muy sencillo, cómodo y bastante eficaz, o al menos eso pensamos. Periódicamente el niño o el padre anima a contar el dinero, ver cuánto hemos ahorrado y damos la enhorabuena al haber juntado una suma de dinero, ahora ¡a disfrutarlo!


Lo bueno de este método, lo mejor, es la interacción física con el dinero, hay una interacción del niño con metal y en casos afortunados con papel que se relacionan a un sentimiento emocionante de poder. Lo malo es que en la mayoría de casos no hay una estrategia de ahorro marcada o es una estrategia muy laxa, el seguimiento que le damos a para qué ahorramos es bastante flojo y no le estamos sacando el máximo provecho a esta oportunidad.


2. Método de los sobres:


Acumulamos dinero en varios sobres donde cada uno tiene un propósito marcado, ¡este método viene de la práctica habitual que hacemos muchos adultos! Personalmente me gusta ya que combina la interacción física con el dinero que hemos visto en el método anterior y por definición cada sobre tiene un objetivo de ahorro marcado.

Parece una tontería pero cada sobre lleva un nombre e incluso se puede dibujar o pintar con algo que represente aquello a lo que aspiramos, esto es importantísimo para nuestr@ hij@ y un “básico” de cómo fijar metas financieras (para todos) para mayores probabilidades de éxito.


En resumen, cubrimos los dos puntos tan importantes de los que hablamos en el artículo “primeros pasos financieros” sobre cómo fijar metas y el primer presupuesto, el reparto de esos “ingresos”.



3. Método de la cuenta bancaria:

Abrimos una cuenta para menores y acumulamos el dinero en nuestro banco de preferencia. Aunque a priori pueda parecer una buena forma de hacerlo personalmente no me gusta este método porque no hacemos ni una cosa ni la otra, me explico: perdemos la interacción física con el dinero (podríamos ir al banco a depositar en caja aquello que hemos ido acumulando y cubrimos este punto aunque con poca practicidad) y el seguimiento de objetivos de ahorro vuelve a ser bastante laxo. Me gusta el hecho de que es la primera introducción a un mundo sin efectivo o mejor aún, la conversión de efectivo en dinero “digital” y me gusta muchísimo que en algún momento esa cuenta devengará unos intereses (ínfimos y totalmente irrelevantes en poder adquisitivo) lo cual nos dará pie a ver y explicar cómo funciona el mágico mundo del interés compuesto que abordaremos un poco más adelante.


Dicho esto, la falta de herramientas de la mayoría de bancos para gestionar “metas de ahorro” para hacer esto bien y más aún hacerlo para menores es lo que me lleva a considerarlo el método menos adecuado para lo que queremos lograr en nuestros pequeños.



Un método que combina lo mejor, el método digital:


¿Y si tuviésemos una forma de combinar lo mejor de estos métodos? Una pregunta que me hice hace bastante tiempo y para lo cual decidí tomar la sartén por el mango. He diseñado una cuenta bancaria a medida para cada uno de mis hijos que me permita tener la flexibilidad absoluta de lo que quiero hacer así como poder utilizar las herramientas o funcionalidades que creo que se adaptan mejor a construir esa educación financiera de la que venimos hablando paso a paso, adaptado a la edad de cada hij@.


No, no he fundado un nuevo banco, me he ido a lo básico, ¡Excel! Al igual que los otros métodos tiene sus partes mejores y peores, sin duda una parte negativa es que los pequeños no “tocan dinero” todas las semanas al ser una cuenta virtual o digital aunque sí pueden hacer “depósitos” del efectivo que se les dé (y se puede fomentar de forma planeada).


Más allá de ese pequeño punto en contra con este método realmente tocamos TODOS los puntos positivos, para empezar es una introducción real a un mundo sin efectivo, realidad que viene para nosotros y nuestros hijos, podemos configurar los objetivos que queramos o necesitemos con un seguimiento muy cercano y exacto, podemos ajustar qué porcentaje de ingresos ponemos y ver el efecto que tiene sobre el cumplimiento de nuestras metas y por último, mi parte favorita: ¡nos permite incentivar a nuestros hijos con tasas de interés ridículas! ¿Qué? Sí…. nadie aprende el valor del interés compuesto viendo cómo su dinero crece a un 0.07% anual…. Dadle un 5% MENSUAL sobre lo ahorrado y veréis como se entiende mucho más rápido el concepto, de repente tenemos un pequeño gran inversor creciendo en casa.


Enseñando la magia del interés compuesto:


La explicación detallada del interés compuesto la reservo para otro artículo ya que tiene varias capas de complejidad pero sí adelantaré que es un básico en nuestra educación financiera y una herramienta necesaria de cara a nuestra salud financiera, por lo que mejor empezar temprano con la práctica. Os recordaré que fue el propio Einstein quien dijo que era: “La fuerza más poderosa del universo”.


De forma sencilla definimos el interés compuesto como la bola de nieve que forma el dinero que gana nuestro dinero, es decir, tenemos un capital que genera una serie de intereses, esos intereses se suman al capital inicial para un mayor capital y ahora generamos intereses sobre la cantidad de capital mayor, el resultado es un crecimiento exponencial de nuestro capital.


De aquí parte la recomendación general de invertir dinero a largo plazo, empezando temprano y de forma recurrente, para maximizar el tiempo que estamos expuestos al efecto de interés compuesto y por ende el crecimiento exponencial de nuestro patrimonio.


Volviendo a nuestros métodos de ahorro pronto podréis encontrar un artículo con la plantilla que utilizo para el método digital así como una explicación de cómo usarla con ejemplos reales. Es bastante sencillo de actualizar y seguir, lo más importante vuelve a nosotros, ¡ser constantes en exponer a nuestros hijos a estos conceptos y motivarlos a seguir sus progresos!



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