• Nicholas Salguero

En búsqueda de la libertad financiera...

Updated: Aug 3, 2020

La libertad financiera es algo anhelado por muchos, se trata de conseguir que tus ingresos pasivos (rentas, dividendos, etc…) sean mayores que tus gastos de forma que puedas vivir de esos ingresos exclusivamente sin la necesidad de “recibir un sueldo”.


La realidad es que hay varios “grados” de libertad o independencia financiera, desde la “total” o “absoluta” donde todos tus gastos están cubiertos por ingresos pasivos hasta la “parcial” donde complementamos nuestro sueldo con ingresos pasivos en mayor o menor medida.





Desde hace tiempo ha surgido un movimiento en Estados Unidos llamado “FIRE” que significa “Financial Independence Retire Early”, libertad financiera y jubilación temprana. Yo lo descubrí hace cinco años aproximadamente y honestamente me ha cambiado la vida, no porque me fuese a retirar a los treinta y pocos años sino por los principios que sigue y la forma en la que te hace pensar en el dinero.


Yo no creo (muy a mi pesar) que la libertad financiera sea algo que pueda alcanzar cualquier persona principalmente porque para poder alcanzarla supone poder vivir muy por debajo de tus posibilidades hoy.


Básicamente tienes que tener unos ingresos desorbitadamente altos o un nivel de gasto extremadamente bajo, el principio básico de cómo alcanzar la libertad financiera es tener una tasa de ahorro MUY alta, idealmente ahorrando más de un 50% de lo que ganas con el fin de acumular ese capital durante años e ir produciendo ingresos pasivos cada vez mayores a través de la inversión de ese ahorro, es decir, poniendo a trabajar ese dinero por ti.


Si es tan difícil, ¿por qué estamos hablando de ello?


Para empezar la recompensa es MUY tentadora, no depender de un trabajo por cuenta ajena, un horario y un “jefe” que te paga un salario. No tener esas “ataduras” y poder dedicar tu tiempo a lo que tú quieras... ¡Mal no suena!


Para muchos no es realista pensar en ahorrar un 50% de su salario, incluso ganando un sueldo por encima de la media simplemente no es algo factible en muchos casos. Pero creo que estamos todos de acuerdo que ahorrar un 10% es mejor que ahorrar un 2% o no ahorrar nada, y si podemos estirar eso al 15% o incluso el 20% ¡eso está genial!


El concepto de libertad financiera nos da un “para qué”, el propósito definitivo para pensar en ahorrar dinero de cara al largo plazo.

Además nos aporta otra cosa más de extremo valor, pensar en cómo hacer que ese dinero trabaje para nosotros, aunque no nos vaya a retirar sí podemos pensar en ello como un complemento a nuestros ingresos, ya sea en el futuro o incluso a más corto plazo.


En otro post hablaré más de este “mindset” donde más que mirar una suscripción de Netflix por el precio mensual que tiene lo veremos desde el punto de vista de qué estamos “dejando de producir” a largo plazo por gastar ese dinero en nuestro servicio de streaming favorito. No, mi intención no es erradicar nuestras suscripciones favoritas de casa, ¡sólo concienciarnos de qué significa realmente gastar ese dinero hoy!


¿Qué hacemos con ese dinero ahorrado para que trabaje para nosotros?


Hay muchas opciones de qué hacer, nos vamos a centrar en las dos principales que pueden generar “ingresos pasivos”:


  • Invertir en propiedades inmobiliarias para alquilar

  • Invertir en el mercado de capitales - acciones, bonos, fondos de inversión, ETFs, etc…


1. Invertir en propiedades inmobiliarias para alquilar


Un clásico, “vivir de rentas”, comprar uno o varios inmuebles, ya sean residenciales, oficinas, locales... para alquilar. Sin extendernos mucho aquí sí diré que tiene algunos “pros” y “contras” importantes. Sin duda es una estrategia fácil de entender y su grado de complejidad para ejecutarla es relativamente baja, tenemos acceso a muchísimas fuentes de información de donde sacar posibles oportunidades y la gestión del futuro inquilino e inmueble requieren poco tiempo.


El gran punto en contra aquí es la necesidad de un capital “mayor” para poder empezar, típicamente si estamos empezando a crear un patrimonio usaremos una hipoteca para comprar el primer inmueble y éste requerirá que pongamos un 20% del precio de compra, una suma no menor cuando hablamos de una compra tan importante. Hay opciones que “evitan” ese 20% e incluso “ofertas” de bancos que dan el 100% de la financiación, pueden ser interesantes aunque hay que analizarlas muy de cerca y asegurarse que la TAE y condiciones siguen siendo atractivos.


Empezar poco a poco es complicado en esta estrategia, incluso las opciones que ofrece el mercado de “crowfunding” donde puedes empezar desde 50€ me parecen “poco eficientes”, con comisiones a lo largo de la cadena de valor que en muchas ocasiones son desorbitadas y se comen una gran parte de la rentabilidad del inversor.


2. Invertir en el mercado de capitales



Empezando desde la parte más negativa de nuestra estrategia anterior, el gran punto a favor de invertir en acciones, bonos, ETFs, fondos de inversión, etc… es que sí puedes empezar poco a poco, MUY poco a poco. Si bien muchas acciones y bonos tienen un precio de entrada mínimo, lo que valga “una acción”, hay muchísimas plataformas que evitan esto utilizando “acciones fraccionarias” donde sí podemos comprar un 0.0032 de un título, por ejemplo.


Parece una tontería pero esto es transformacional si queremos hacer la bola de nieve lo más grande posible, el poder invertir hasta el último céntimo (técnicamente hasta el quinto decimal de un céntimo para ser exactos) asegura dos cosas:


  1. Siempre estamos invertidos, siempre, aunque tengamos 1.32€ que aportar

  2. Nuestra cartera está diversificada siempre, si tuviéramos que esperar a poder comprar 15 acciones enteras para poder estar diversificados tendríamos que tener un mínimo de varios miles de euros a invertir, si podemos comprar fracciones de títulos estamos diversificados desde el día uno.


La limitación obvia aquí es el mínimo de entrada de cada servicio o plataforma, a modo de ejemplo en Arbor ponemos el mínimo en 5€, la banca privada tradicional empieza en 50.000€, en el rango medio hay infinitas opciones (al igual que por encima de 50.000€!) por lo que excusa no tenemos para no hacerlo.


La pregunta lógica es ¿cómo alcanzamos la libertad financiera (parcial o total) invirtiendo en cualquiera de estos productos? ¿Acumulamos un capital mínimo y lo vamos sacando como si fuese una cuenta corriente? Yo no me quiero “comer” mis ahorros, capital y patrimonio….






¿Y si te dijera que puedes sacar dinero de esa cuenta de inversión sin “comerte capital”? Interesante ¿verdad?

Hay una regla matemática mágica llamada “la regla del 4%” que dice exáctamente esto: puedes sacar el 4% del balance de tu cuenta de inversión todos los años de forma “segura”, sin mermar tu capital.


Sencillo, ¿no? realmente se “inventó” para dar un “ratio seguro” de retirada de capital para jubilados, para que no retirasen más de lo aconsejado y se quedasen sin dinero, es decir, dándoles una especie de “renta vitalicia” con la que vivir hasta que fallecen.


La pregunta crítica aquí es si realmente podemos sacar el 4% de nuestra cuenta de inversión de aquí al infinito y no quedarnos sin dinero, si hablamos con cualquier estadístico o matemático lo primero que harán es contrastar esta hipótesis con el histórico disponible, es decir, ¿desde cuando tenemos datos del mercado y sus rentabilidades para simular estas retiradas del 4% durante años?


Me alegra informaros que se ha contrastado con data desde 1926 y se ha concluído que el 4% de retirada de capital es seguro para no agotar una cuenta de inversión en menos de 33 años. Es decir, en un peor de los casos nos quedamos sin dinero en 33 años. Como todo análisis estadístico hay muchas capas de complejidad que tener en cuenta, se hacen cientos de escenarios y se calcula la probabilidad de que cada uno ocurra, el peor es este de 33 años de renta, hay cientos en los que el dinero no se acaba o incluso crece. Con data desde 1926 obviamente se están recogiendo todos los momentos, sean muy buenos o muy malos (1929...) lo cual añade cierta seguridad al estudio.


La matemática sencilla del 4% es la siguiente, el mercado a lo largo de todos esos años ha hecho rentabilidades entre el 5% y el 7% anualizado (depende de los periodos e índices que cojamos), la inflación se asume entre 2% y 3% anualizado y de ahí sale la regla del 4%.


Importante indicar que asume que tenemos una cartera indexada, no que compramos acciones de Amazon (que podría hacer 100X lo que hace el mercado, arriba o abajo) y por último la gran crítica de la regla del 4%... ¡el 4%! Hay expertos que indican que el ratio seguro de retirada es de un 3%.... y los que hay que indican que es un 5%...


Perdonad el rollo pero realmente quería iluminaros con esta regla, no entremos en si es un 3.72% o un 4.15%, además va a depender de la fiscalidad de cada uno, pero SÍ entremos en que una cartera bien diversificada de fondos de inversión, ETFs, etc… puede ser un instrumento de “ingresos pasivos” y por ende un vehículo hacia la libertad financiera parcial o total. Todos tenemos acceso a este tipo de estrategia y podemos acercarnos a ella mañana.




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