• Nicholas Salguero

¿Cuándo ahorrar y cuándo invertir?

Esta pregunta es un clásico y aunque tengamos una serie de “buenas prácticas” claras la respuesta varía en función de nuestra situación financiera personal y momento vital. Además, la decisión no suele ser una o la otra sino cómo combinamos ambas para conseguir nuestros objetivos financieros personales a corto, medio y largo plazo.


Para decidir qué deberíamos hacer y en qué proporción, podemos utilizar las siguientes guías para orientarnos…


Si no estas preparad@ para un imprevisto es mejor enfocarse en “ahorro”


Una de las claves de la Salud Financiera es no sólo poder hacer frente a nuestras obligaciones económicas recurrentes sino también estar preparados para un imprevisto en caso de emergencia o situación adversa.


Se recomienda tener 3 a 6 meses de gastos fijos como “fondo de emergencia” o “colchón” para hacer frente a estas posibles situaciones inesperadas. Un buen ejemplo de esto es la potencial pérdida de empleo, una avería importante que arreglar en casa o incluso una reparación necesaria de nuestro coche.


Si partimos de cero sin duda la prioridad número uno es ahorrar entre 500 y 1.000€ de cara a empezar nuestro colchón y de ahí llevarlo hasta el tamaño recomendado. Si no tenemos claro cuánto son 3 a 6 meses de gastos fijos para nosotros es importante analizar nuestros gastos e ingresos de los 3 o 4 meses anteriores para entender “cuánto necesitaríamos para vivir”. Cómo elaborar un presupuesto y seguirlo ¡va a ser uno de los temas de los que hablaré en un futuro próximo!



Si tienes un préstamo personal o tarjeta de crédito con intereses altos no inviertas todavía


Esta es sin duda mi favorita y la menos comúnmente conocida, he hablado con cientos de personas en esta situación y es absolutamente crítico que tomemos conciencia de esto. Si estamos pagando una tarjeta de crédito con un balance (por ejemplo somos una de las 5.5 millones de personas en España con un balance de 2000€ en la tarjeta pagando un 20% de intereses, dato del Banco de España) o tenemos un préstamo personal donde los intereses son más de un 6% no tiene sentido que decidamos invertir en vez de repagar nuestro préstamo o tarjeta más rápido.


¿Por qué?


Financieramente hablando nuestras inversiones nos van a dar una rentabilidad del 3 al 6% (dependiendo de cientos de factores, el primero nuestro propio perfil de riesgo) mientras que esta tarjeta nos cuesta un 20% o el préstamo un 8% (por ejemplo!) de TAE. Si tenemos 100€ tiene más sentido pagar el préstamo o tarjeta ya que “es un mejor uso de ese dinero” (financieramente).


Aquí es importante pesar el factor emocional de qué hacer con ese dinero y eso complica la ecuación ya que muchos de nosotros no queremos dedicar todo el ahorro que tengamos a repagar deuda (por si tenemos un imprevisto) entonces es importante balancear esta realidad con lo que es financieramente mejor u “óptima”


Ten claro el horizonte temporal de tus objetivos financieros


Si estamos en un punto en el que podemos cubrir un posible imprevisto y tenemos nuestros gastos cubiertos es el momento de pensar más a largo plazo. Sin duda podemos ahorrar en nuestra cuenta de ahorro o app favorita hasta el infinito pero deberíamos pensar si ese dinero nos podría estar ayudando a llegar antes a nuestros objetivos financieros estando invertido y produciendo.


El punto importante aquí es nuestro horizonte temporal previsto, si estamos ahorrando para unas vacaciones el verano que viene, un capricho o algo donde necesitaremos el dinero en un año o menos típicamente se recomienda no invertir ese dinero porque si ocurriese algo que agita los mercados de forma agresiva (Covid 19 por ejemplo) no tenemos suficiente tiempo para que ese dinero recupere su valor antes de necesitarlo. Hay cosas que si esto ocurre podrán esperar, como el capricho, pero hay otras que no, por ejemplo si estamos ahorrando para pagar los gastos de nuestra boda.


Todo aquello que sea ahorro de cara a un plazo mediano, de uno a cinco años, cae en un área un poco gris, no tenemos un tiempo extendido en el que recuperar el valor de nuestro dinero si hubiese una bajada agresiva en el mercado pero dependiendo de lo que sea el objetivo de ahorro es muy probable que sea mejor invertirlo. Puesto de forma simple tenemos tiempo para recuperar un altibajo en el mercado pero no para soportar un “ciclo” bajista, como fue por ejemplo la salida de la crisis del 2008 donde tardamos unos cinco años en recuperar niveles anteriores.


Por último, a largo plazo, todo objetivo con horizonte temporal por encima de los cinco años lo invertimos. Tenemos tiempo amplio para navegar cualquier tipo de altibajo del mercado y si nos pilla un ciclo económico bajista (bolsas bajando en general vs bolsas subiendo en general) es cuestión de tiempo para ver nuestro dinero crecer de nuevo.


En resumen, es fácil decir “invertimos todo lo que podamos” y es así, pero hay que enfatizar “lo que podamos” no “invertimos todo”. Tenemos que tener una serie de básicos cubiertos antes de empezar a invertir y en nuestro viaje hacia la Salud Financiera haremos una prioridad tener esta base sólida antes de ponernos a invertir.

La realidad es que nada de lo anterior es obvio, nadie lo pone negro sobre blanco y es muy complicado hacer recomendaciones de carácter general y aplicables a todo el mundo por las situaciones financieras personales tan distintas de cada uno. Es por esto que debemos hacer hincapié en cuáles son las preguntas que nos deberíamos hacer con respecto a nuestras finanzas, ¿cómo deberíamos estar pensando en nuestro dinero? y ¿cómo aplica esto a mí personalmente?.


Con esto podremos guiarnos hacia esas decisiones óptimas de qué hacer en cada momento con cada 5€ que podemos apartar de cara al futuro. Si son 50€, 500€ o 5.000€ simplemente estaremos tomando las decisiones por 10, 100 o 1.000 porque lo demás no cambia y sigue aplicando, simplemente nos sitúa más o menos adelante en la línea de nuestra Salud Financiera.

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