• Nicholas Salguero

¿Ahorrar para cosas o experiencias?

Updated: Sep 15, 2020

Nuestra mentalidad ha cambiado mucho a lo largo de los años y dicen que las nuevas generaciones valoran más las experiencias y menos lo material, hay estudios que afirman que un 72% de los millennials prefieren gastar dinero en experiencias en vez de cosas materiales. Independientemente de cómo sean las cosas en contraste con cómo las vivieron nuestros padres, la realidad es que como adultos elegimos para qué vamos a ahorrar, pudiendo ser una elección consciente o inconsciente pero ocurre. En nuestras metas financieras o deseos a corto plazo no es atípico tener presente un viaje o un capricho, sea un bolso, un reloj o un móvil nuevo, por ejemplo.





Como adultos...


Si entramos en más detalle sobre qué significa para nosotros, como adultos, comprarnos un reloj o hacer un viaje nos damos cuenta de que hay dos grandes diferencias:


Cuando ahorramos para algo material y lo compramos, psicológicamente estamos considerando que este bien forma parte de nuestra identidad pero realmente está totalmente separado, ojo que estoy hablando de la diferencia entre comprarse un capricho o irse de viaje, no la reparación de la nevera en casa. Esto nos da una satisfacción enorme al haber conseguido lo que queremos y después disfrutamos de ello cada vez que lo usamos. Usualmente el artículo va a tener cierta “vida útil” y en algún momento (pronto o tarde) pasará a un segundo plano de nuestra ilusión. Nos adaptamos a “tenerlo” ya que pasan a ser una cosa más en nuestra vida diaria, es un proceso de “adaptación hedónica”.


Cuando ahorramos para una experiencia (por ejemplo un viaje) pasa a ser directamente parte de nuestra identidad, nos define. Psicólogos que estudian el comportamiento humano afirman que “somos la suma de nuestras experiencias”.


Una experiencia no sólo construye lazos sociales sino que también nos da “mundo”, perspectivas nuevas y la exposición a otras formas de ver y hacer las cosas.

¿Qué significa esto aplicado a nuestr@s hij@s?


Como padres es nuestra responsabilidad guiar a nuestr@s hij@s en lo relacionado a este tema, y más que ir en una dirección u otra debemos encontrar el equilibrio.


Recordando el propósito de esta sección del blog, estamos aquí para darles una educación financiera, que sirva de cimiento futuro en la gestión de sus propias finanzas personales.


Hemos hablado de cómo fijar sus primeras metas financieras (aquí) y es importante que gestionemos el equilibrio de para qué van a ahorrar nuestr@s hij@s, palabra clave siendo equilibrio, porque en mi experiencia lo ideal es que tengan los dos objetivos.


Es importante que ahorren para algo que les haga mucha ilusión, ese juguete que tanta ilusión les hace donde podemos trabajar la gratificación a corto plazo con la recompensa del juguete tras un ahorro en relativamente poco tiempo. Al igual que en nuestro caso como adultos, van a sufrir esa “adaptación hedónica” pero la intensidad con la que van a disfrutarlo al conseguir lo que querían sin duda merece la pena. El error en este caso no es incentivar la compra de bienes materiales sino hacerlo de forma exclusiva.


Debemos animar a nuestros hijos a que vivan experiencias nuevas, desde un punto de vista simplista creará “memorias” para nuestr@ hij@ y creará memorias como familia (ese aspecto social del que hablábamos antes), el enfoque a medio o largo plazo de este tipo de ahorro significa que debemos poner más hincapié en mantener la ilusión viva a lo largo del camino pero sumará mucho a los valores que estamos inculcando.


De nuevo, al igual que lo que ocurre como adultos, las experiencias que vivamos como familia van a forjar una parte de lo que somos cada miembro de la familia, poder hacer partícipes a l@s pequeñ@s y aprovechar para mostrarles el fruto de su paciencia y ahorro es una oportunidad que no podemos desaprovechar ya que de cara al futuro será una herramienta útil que les dará el contexto necesario para elegir mejor en qué quieren gastar ellos su dinero.


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